Las condiciones reveladas permiten comparar el proyecto con experiencias de grandes operadores como Chevron y Saudi Aramco, especialmente en inversión, continuidad operativa y seguridad jurídica.
El acuerdo entre Estados Unidos y NABEP contempla compromisos comerciales de largo plazo, participación estadounidense y mecanismos de supervisión financiera.
Su estructura invita a examinar modelos internacionales como los utilizados por Chevron y Saudi Aramco, donde la continuidad de las operaciones y los marcos contractuales son elementos relevantes para desarrollar proyectos de gran escala, aunque sus condiciones jurídicas son diferentes.
¿Podrían los ingresos superar los US$200.000 millones?
La cifra proyectada por la Casa Blanca para Venezuela durante 25 años no constituye un monto garantizado. Tampoco puede considerarse un techo demostrado: los ingresos efectivos dependerán de la producción, los precios del crudo y las condiciones fiscales.
Supervisión y seguridad jurídica
El acuerdo contempla auditorías externas, controles contra el lavado de capitales y obligaciones de información ante autoridades estadounidenses. También establece que las controversias entre NABEP y el Gobierno de Estados Unidos se resolverán bajo la legislación estadounidense, ante un tribunal federal de Texas.
Estas condiciones permiten analizar el proyecto desde tres perspectivas: inversión de largo plazo, potencial de ingresos para Venezuela y mecanismos de control institucional.
Referencia: Investigación de ProPublica, 20 de octubre de 2026.









