Marilú Paredes, una ciudadana venezolana de 66 años oriunda de Cabimas, estado Zulia, ha denunciado una situación de alta vulnerabilidad tras ser deportada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos hacia Bangui, capital de la República Centroafricana. La afectada, quien permanecía bajo custodia en el Centro Penitenciario Federal Montgomery en Texas, sostiene que fue trasladada al país africano sin notificación previa sobre su destino final durante un proceso que incluyó 30 horas de traslado bajo medidas de sujeción física.
Contexto de la detención y estatus actual
El caso de Paredes destaca por ser la primera deportación documentada de una ciudadana venezolana por parte de las autoridades estadounidenses hacia territorio centroafricano. Según el testimonio difundido, la mujer fue detenida tras acudir a una cita de control migratorio programada. Actualmente, Paredes se encuentra en Bangui junto a un grupo de nueve mujeres latinoamericanas, careciendo de documentación legal y enfrentando barreras idiomáticas y de seguridad en una nación catalogada por organismos internacionales bajo alerta de viaje de Categoría 4.
Repercusiones familiares y acciones legales
La separación familiar se suma a complicaciones de salud que afectan a su cónyuge, quien reside en Estados Unidos y se recupera recientemente de una amputación. Ante la falta de respuesta oficial sobre su estatus legal actual y el riesgo de seguridad que implica su permanencia en el país africano, los familiares han iniciado una campaña de recaudación de fondos en la plataforma GoFundMe. El objetivo de esta medida es obtener recursos para cubrir asesoría legal y gestiones consulares que permitan esclarecer su situación y buscar una solución a su retorno o traslado a un lugar seguro.





