El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha iniciado una investigación contra el teniente general Brett Sylvia, recientemente removido de su cargo como jefe de estrategia, planes y políticas del Estado Mayor Conjunto, bajo la acusación de filtrar información clasificada a medios de comunicación. Según fuentes oficiales, la salida de Sylvia se produjo tras no superar tres pruebas de polígrafo vinculadas con la divulgación de datos confidenciales sobre conflictos internacionales, incluyendo la situación en Ucrania y las tensiones con Irán.
Acciones legales y contexto institucional
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que la institución ha implementado medidas para asegurar la integridad de la información sensible y que el caso ha sido remitido al Departamento de Justicia para evaluar posibles acciones legales en tribunales civiles. La situación ha generado una notable rectificación administrativa: el Estado Mayor Conjunto retiró un comunicado previo de agradecimiento por los 32 años de servicio de Sylvia, argumentando que el mensaje original no reflejaba la totalidad de las circunstancias del caso.
Antecedentes y política de control de filtraciones
La destitución del general Sylvia se enmarca en una serie de acciones impulsadas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, orientadas a erradicar las fugas de información interna. Esta estrategia ha incluido el uso sistemático de polígrafos y la destitución de otros funcionarios cercanos a la cúpula directiva. Como parte de una política de restricción de acceso, el Pentágono ha endurecido las condiciones para los periodistas en sus instalaciones, catalogando espacios previamente accesibles como zonas clasificadas, en un esfuerzo por limitar la exposición pública de los procesos internos de planificación militar.





