Un encuentro de la categoría sub-20 del campeonato estatal de Minas Gerais, Brasil, concluyó con un registro sin precedentes de 51 tarjetas rojas tras una gresca generalizada. El enfrentamiento, que culminó con una victoria de 3-1 para el equipo Mamoré sobre Uberlândia, se vio interrumpido por un conflicto que involucró a la totalidad de las plantillas y los cuerpos técnicos presentes en el campo de juego.
De acuerdo con el informe oficial redactado por el árbitro Fernando Patrick Modesto, el origen del altercado se situó en la celebración del tercer gol del Mamoré. Según el acta, un jugador visitante realizó gestos y profirió insultos hacia el banquillo del conjunto local, desencadenando la confrontación física. Posteriormente, se registraron incidentes adicionales, incluyendo agresiones directas a jugadores rivales y amenazas contra el equipo arbitral, lo que elevó la cifra total de sancionados a 48 personas por la trifulca, a las que se sumaron otros tres jugadores expulsados en acciones individuales previas o complementarias al evento principal.
Contexto y comparativa histórica:
- Superación de registros: La cifra de 51 expulsiones sitúa este evento por encima del récord registrado por el Libro Guinness, que data de 2011.
- Referencia previa: Hasta la fecha, el registro máximo en el fútbol profesional era de 36 tarjetas rojas, ocurrido en un partido de la quinta división argentina entre Atlético Claypole y Victoriano Arenas.
- Criterio arbitral: La decisión de expulsar a la gran mayoría de los presentes responde al protocolo de control de multitudes y disciplina ante incidentes violentos que comprometen la integridad del partido y de los oficiales.





